bienvenida a tu nueva comunidad en línea

Cómo Construir un Nuevo Hogar en el Extranjero.

El deseo de volver al pasado porque nos incomoda el presente.


Escrito por: Melanie Lopez.

INTRODUCCIÓN 

Hace casi un año que volví de Estados Unidos, y todavía tengo nostalgia de lo que fue vivir en un país extranjero. Tuve una buena oportunidad: Tener una experiencia en el extranjero, poder mejorar mi inglés, estudiar marketing, unirme a diferentes organizaciones, crear nuevas amistades y enfrentar desilusiones amorosas. Todo esto me permitió cuestionar y comprender otras realidades de la vida. 

Se lo que estás pensando. 

Vivir en el extranjero suena como un cuento de hadas: nuevas experiencias, crecimiento personal y oportunidades únicas. Sin embargo, también tiene una cara menos visible. ¿Cómo manejas esta nueva cultura cuando tu mundo interior grita constantemente, recordándote lo que dejaste atrás? A veces, idealizamos el pasado, recordamos los momentos felices y olvidamos las dificultades. 

La nostalgia comienza a manifestarse en recuerdos, a través de situaciones de cómo se hacían ciertas actividades en tu familia o cultura. Comienza a recordarte que en esta tierra recién comienzas a hacer amigos mientras que en tu país tenías a tus más íntimos amigos donde sus recuerdos siguen construyéndose en el presente pero con tu ausencia. Peor aún, pierdes de momentos importantes de tu familia o amigos, donde simplemente puedes acompañarlos a través de una videollamada, sonriendo por ellos pero llorando por dentro. Deseando estar ahí. 

Y cuando llegas a este punto, te preguntas: ¿Cómo seguir adelante cuando sientes que el presente no es suficiente? ¿Habrá valido la pena esta decisión? 

ENTENDER TU FORTALEZA

Muchas veces no reconocemos que somos fuertes, porque todo ese dolor, angustia e impotencia que sentimos se traduce en debilidad en nuestra cabeza, cuando la realidad, es que son señales de humanidad. Somos seres humanos, con  sentimientos y reacciones. 

MI EXPERIENCIA

Recuerdo mi primer tiempo en Estados Unidos, donde comencé a ir a clases en el verano. Estaba tan emocionada, me había preparado todo el material necesario. Tenía muchas ganas de estudiar. Las clases comenzaron. No me había hecho amiga de nadie, verdaderamente. Luego, comencé a unirme a grupos de jóvenes para querer encajar y comenzar a conocer a personas pero sentía constantemente que mis palabras se las llevaba el viento, o peor aún, las escuchaban pero eran completamente ignoradas. 

¿Qué podía aportar yo en una cultura tan distinta?

Fue frustrante, pero decidí seguir intentando. Cambié de ambiente, me uní a otras organizaciones y, poco a poco, comencé a encontrar mi lugar. Esa transición no fue rápida ni fácil; me tomó casi tres años.

No vivía más en un sueño, en lo que debería de haber sido,  sino que me centré en el presente: Una realidad diferente a la cual yo estaba construyendo. Una realidad la cual me enseñó a ser selectiva:  descubriendo qué costumbres de la cultura me servían y que situaciones no quería para mi vida. 

Si de algo he aprendido en mis momentos más solitarios, que a través de este blog te compartiré, es dejar sentir esos sentimientos.
No es un pecado sentir.

No es un horror llorar, tampoco lo es extrañar. Está bien mirar hacia atrás, a veces es en el único momento en donde apreciamos quienes somos, porque eso nos une a nuestra tierra, con nuestros seres queridos y recuerdos. 

No estás sola  en este sentimiento. No eres la única persona en el mundo que lo ha experimentado. Todos los que hemos emigrado o tenido una experiencia de un tiempo en el extranjero, extrañamos. Esta plataforma es cómplice de estas situaciones, porque así como yo me he sentido así y he experimentado soledad, miles de personas que toman estas decisiones la viven todos los días. 

¿QUÉ HACER AHORA? 

Ahora bien, permítete sentir en este momento pero también debes actuar. Creo que aquí es donde muchos caen en la trampa de que se quedan en su mismo lugar, no queriendo aceptar su realidad y obviando toda responsabilidad. No está mal sentir tus emociones pero recuerda, las emociones cumplen una función: Nos dicen donde nos encontramos y esa es la información necesaria que necesitamos para seguir adelante. 

Mira al pasado, agradece tu tierra, se orgulloso de venir de otra cultura, de haber tenido la valentía de enfrentar esta nueva situación de vida. De haber salido de tu zona de confort, date crédito por eso, pero también eres responsable ante tus acciones (o inacciones) y en este nuevo lugar, tienen un rol que estás descubriendo. No tengas miedo de ir construyendo, a pesar de que parezca lento porque créeme, estás yendo más rápido de lo que parece. 

Así que comienza a actuar y el primer paso para el mismo es aceptando tu realidad, tanto tus limitaciones como oportunidades que estén presentes. 

TU NUEVO HOGAR

Entonces te preguntarás, ¿cómo vamos aceptando mi nueva realidad y comenzar a construir mi vida con esta mentalidad? 

Siendo honesta, el consejo más importante que me hubiese gustado saber cuando empecé a vivir en el extranjero es redefinir mi concepto de HOGAR. 

Tu hogar no es un lugar ahora, la vas construyendo vos. Ese lugar seguro que tenemos estando en nuestro país, va desapareciendo a medida que estamos en otra cultura. 

Entiendo que puede dar miedo y que incluso podamos sentir la necesidad de cambiar el sistema en el que estamos. Pero la realidad es que, por más que queramos, nada cambia porque nosotros estemos ahí. 

Así que, en lugar de resistir, te invito a preguntarte estas preguntas para comenzar a actuar y cambiar de mentalidad: 

  1. ¿Quién quiero ser en esta nueva etapa de mi vida? 
  2. ¿Qué tres aspectos de esta nueva cultura puede integrar en mi día a día?
  3.  ¿Qué cosas no me resuenan?

A través de estos planteamientos, vas armando un nuevo hogar, uno que llevás con vos a donde sea que vayas. 

En lo personal, me encantó la disciplina de trabajo que tienen los norteamericanos, donde son puntuales, concretos y muy efectivos. Observé esas características en la organización de varios lugares donde estuve involucrada, y es algo que quiero llevar conmigo siempre. Al mismo tiempo, no me gusta la desconexión que muchos de ellos tienen entre sí (y que, en su mayoría, ni siquiera notan porque están acostumbrados). Viven en gran soledad, donde el trabajo es prioridad por encima de los amigos y la familia. El individualismo fue un aspecto difícil de aceptar de su cultura, pero entiendo que es parte de ella. Gracias a esa experiencia, sé que no quiero vivir enfocada únicamente en mí misma pero también quiero ser una persona en la que mi trabajo sea efectivo y pueda cumplir con mis responsabilidades. 

No juzgamos las culturas; todas tienen aspectos positivos y negativos. Lo importante es encontrar el equilibrio entre lo que uno quiere adoptar y lo que no.

Piensa en tu entorno, únete a una comunidad que esté alineada con tus valores. Mira a tu alrededor y observa qué características de las personas te impresionan, te gustan y te atraen. Pregúntate si eso es algo que deseas aplicar a tu vida. Si decides hacerlo, ¿cómo crees que mejoraría tu vida? Practica el idioma, observa sus expresiones, su visión del mundo y cómo enfrentan los problemas. Créeme, aprenderás mucho, no solamente de la cultura sino de ti mismo. 

Como  comenté anteriormente, aprender también implica ser selectivo: cierta información la olvidarás, pero aquella que elijas aplicar para mejorar tu vida merece toda tu atención.

CONCLUSION

Para finalizar, ¿Cómo construyes tu nuevo hogar en el extranjero?  La respuesta es bastante simple; aceptas tu nueva realidad y comienzas a construir un nuevo estilo de vida dentro de los recursos, limitaciones y oportunidades que tengas. Observa más y se abre a entender porque en esta nueva etapa no tienes la confianza suficiente para entender todo, y ese es el primer paso a la inteligencia; reconocer nuestra propia ignorancia. 

Recuerda,  la nostalgia no es tu enemiga; es el recordatorio de lo que amas y lo que te forma, pero no define quién eres ahora. Usa ese amor por el pasado como un impulso para seguir creando tu presente. Nunca olvides que cada experiencia, por pequeña que sea, te está construyendo. 

Y lo más importante: cuida, fortalece y comparte tu hogar con quienes encuentres en tu camino. 

Te deseo un buen viaje. 

                                                                                 Mel